No vengas para no volver, ni vuelvas para no quedarte, y no te quedes porque no sabes a donde ir. Hace ya una semana desde que irrumpiste de golpe y porrón por mi puerta, esa que nunca te cerré, pero que no quisiste cruzar. Por favor, te pido que no vuelvas a volverme loca, porque aunque me encanten los juegos ya no tengo fichas para apostar, ni quiero dar un paso en falso para luego no saber donde pisar. Te fuiste, nunca entendí la razón, pero tampoco te pedí ninguna explicación. Las consecuencias de tu partida fueron tan positivas como devastadoras. Una mañana me desperté con el corazón roto en pedazos, tantos rotos como puntos y aparte en nuestra historia. No podía sentir otra cosa que tu ausencia, tan desoladora como una bomba nuclear en medio del pecho derecho. Porque desde que te fuiste se cambio el sentido de mis días, de mis horas y sobre todo de mi cuerpo. Pensar con los pies, andar con las rodillas desquebrajadas, respirar con el hígado destrozado de tantas noches de Lambrusco. Me faltaba el aire, me sobraban suspiros y necesitaba a toda costa una razón para seguir adelante. Pero tu no estabas, y yo tenía el corazón enterrado en el sótano de un undécimo piso, la cabeza encerrada en tus recuerdos y en el cadáver emocional que arrastraba, como una puta arrastra sus tacones después de una noche de trabajo. Fueron los peores meses de mi muerte, sentía que me moría sin sentir nada. Solo vacío, solo silencio, solo tu ausencia.
Un día de Agosto volvió la música, volvió la vida, volvió el sentido, pero duró tan poco que creo que fue una ilusión. Volviste a desaparecer, pero seguías aquí. Y yo que me creía de piedra, me convertí en arena. Una vez más.
No te escribí nada porque no podía, no tenía nada dentro. Nada absolutamente, y a ti que siempre te había llamado Vizio, te llame Vazio. Septiembre fue un mes en blanco, nada. Otra vez nada. Lo mismo de siempre, la misma mierda. El mismo sin sentido en las agujas de un reloj que se quedaron inmóviles desde tu último recuerdo.
Octubre se planeaba como un vuelo sin alas, el días 5 un sentimiento me explotó en la cara, dos años son demasiado tiempo para no cambiar lo que siento por ti. Decidí que no tenía que cambiar eso, que tenía que cambiarme a mi. Y emprendí ese vuelo que tanto miedo me daba, y es que yo había cambiado tanto sin darme cuenta. Pero necesite cambiar mi vida, tirar esos malos hábitos, dejar de escudarme en lo que no sabía y empezar a aprenderlo. Cambie mi vida, y a día de hoy la admiro, y te admiro por todo lo que pude conseguir gracias a ti. Llevo un tiempo sola, de soledad total, no sabría que adverbio utilizar, si suficiente, bastante, mucho o demasiado. Pero la verdad es que es algo que ya no me asusta, ni me da miedo. Así que empecé a querer esa soledad autoimpuesta de manera incondicional. Y la verdad es que conseguí que nada doliera tanto. Nada podía matarme y darme vida a partes iguales tanto como lo hacías tu. Te quería de vuelta en mi vida, de la manera que fuera, de la forma que quisieras, pero de vuelta. Sin embargo, Octubre tampoco fue nuestro mes.
Y cuando ya había perdido toda la fe en que volvieras, y había decidido hacer mi vida mejor para más adelante buscarte. Apareciste, esta vez ya no era música para mis oídos. Esta vez lo era todo, o quizás esta es otras de esas veces de nada. Lo que se es que llevaba siete meses sin sentirme así de viva, así de feliz. Solo con un fragmento de nuestra película.
Me devolviste a la vida, una dosis de azúcar para el bajón de un diabético, como un electroshock cuando estas en parada cardíaca, como una inyección de adrenalina en medio del corazón.
Pero ahora otra vez estás sin estar, y yo sobrevivo sin vivir. Una semana de ansiedad, desconcierto, alegría, tristeza, desesperación, felicidad en estado puro. Otra vez sintiendo este dolor que desgarra cada parte de piel. De vuelta a la vida, pero a la vida sin ti. Lo siento, pero esto no lo quiero. Me encanta, pero no lo puedo soportar. Yo que nunca te dije o todo o nada. Que nunca quise ponerte entre la espada y la pared por si elegías algo diferente a mi,,, te digo que o todo, o algo o vete. Vete por donde has venido. Sigue tu camino sin mi, lejos del mío.O quédate a mi lado y lucha como una valiente.
Te he esperado tanto desde que te fuiste, y probablemente te siga esperando. Mi último pensamiento al acostarme y el primero al despertar. Durante tantos días que perdí la cuenta en el 109. He intentado tenderte puentes, no puedo obligarte a cruzarlos si no los ves seguros. No se que te ha hecho volver, pero si es ver si sigo aquí, aquí sigo, igual que cuando te fuiste. Igual que cuando volví yo ahí estabas. Igual que cuando me fui y volví a volver, ahí estabas. No me voy a ir, lo sabes. De nada me sirve el orgullo cuando he perdido todo en ti. Pero no puedo ponertelo más fácil. Si quieres volver, demuestra tu valor, igual de transparente que te muestro yo el corazón. Da un paso hacía adelante y dejemos de dar pasos hacía atrás. No te pido nada, porque no me debes nada. Así que lo que quieras darme en tu mano esta. No voy a negarte nada, más facilidades no te puedo dar.
Ahora tu elijes, yo tengo clara mi elección desde el día que te fuiste. Te elegiría una y cien veces.
Pero cómo va a ir allí contigo si aquí en Sevilla de prostituta tiene una clientela fija y lo gana más bien que la mar en negro jaja la puta abogada xD
ResponderEliminar