Creo que cuando sentí que todo había terminado, empezó la nada. Me costo mi tiempo entender que a veces tomamos decisiones de carácter irreversible y que ir detrás de un tren que ya paso de nada sirve. Te hubiera seguido hasta el mismísimo infierno por conseguir dar marcha atrás al tiempo y borrar la cicatrices que te hice sin quererlo. No sabes cuantas noches soñé que aun estabas, que no te habías ido, que era todo un mal juego del destino. Llore mis noches, tu ausencia, su marcha; bebí jirones de la piel que me sobraba, arrastre esa ausencia como si de un cadáver sentimental se tratara. Destrozada, sin ganas de nada, busque consuelo y obtuve golpes, busque tu cuerpo y encontré puñales.
Pero eso no fue todo, convertí ese dolor en algo que mereciera la pena, levante cabeza, resurgí con fuerza. Por primera vez cogí mis riendas. No necesito a alguien porque ese alguien se irá y yo me quedaré (será que no tengo expectativas para nadie y así todo duele menos). Todas las personas que un día juraron iban a estar para siempre, ahora no están, todas las palabras, todas las promesas, todo eso no esta. Pero aun quedo con los restos de todos esos recuerdos, con las cenizas de todos los momentos. Doy y daré gracias a cada persona que paso por mi vida y en mi camino dejo un obstáculo. Porque ahora tengo una huella, pero me han hecho de piedra.
Por eso se que no necesito a nadie mientras tenga la vista puesta en cada paso que doy, porque se que esperar mucho solo consigue ruinas,,, de lo que queda de mi después de la tormenta.
Por eso no necesito a nadie, pero te quiero a ti.
Me gusta lo profunda que eres! Y como expresas tus experiencias tan profundas en palabras, sigue escribiendo! Un abrazo!
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