lunes, 26 de diciembre de 2016

Este año me he portado...

Enhorabuena, te lo devuelvo, porque siempre fue tuyo. Porque creo que nada de lo que te escribí me pertenece, porque todas las palabras eran para ti.
Este año has sido muy buena, me has hecho darme cuenta de muchas cosas, me has devuelto la vida, aunque me hayas quitado el amor. Porque ya no creo en él si no lleva tu nombre. Creo que eres la mujer de mi vida, me aguantaste en cada embestida, peleaste y te desangraste entre todas nuestras heridas, me demostraste que puedo contar contigo aunque ya no sepa contar cuantas veces nos hemos perdido. Y que cada uno entienda lo que quiera con lo de "mujer de mi vida", que yo tengo mis motivos y sé porque lo digo.  
Tengo crisis existenciales una vez a la semana, siempre llego tarde, a veces no relaciono bien los conceptos, suelo desaparecer cuando algo me supera, o simplemente cuando no me interesa, me aferro a los sueños de los demás porque yo no tengo el valor de luchar por los míos y tengo tendencia a hacer feliz a los demás porque no sé que es lo que me hace feliz a mi. Como podrás ver nada es perfecto, pero sinceramente ya no lo pretendo.
Te vi escaparte tantas veces entre bambalinas que entendí que no querías que te siguiera, que tu sombra quiere permanecer, pero no tu presencia, que tus dibujos quieren ser cuadro, pero no enmarcado, que tus palabras quieren ser promesas, pero no cumplidas, que tu eres de idas y venidas, que a ti no te gustan las despedidas.


Porque tu siempre serás esa mujer que me hace perder el conocimiento, la que me saca una sonrisa cuando veo su nombre aparecer en cualquier momento, la que hace que cada logro suyo sea una victoria para mi, la que hace que hasta los puntos muertos bailen al son de cada pequeño detalle. Y si, me jode reconocerlo, pero vaya manera de empezar el día con tu corazón grabado en mi columna vertebral.

Por eso te doy la bienvenida, porque para mi es un placer tenerte en mi vida. 
Por eso te doy las gracias, porque me diste una meta para ser mejor y voy a cumplirla.

sábado, 25 de abril de 2015

Cicatrices de guerra

Ahora se que las luces que veía fundidas
brillan más que nunca cegándome la vista.
Es como naufragar sin un lucero
buscando la estrella perdida que me lleve hasta tu puerto.
Hay heridas que nos hacemos sin quererlo,
cicatrices que queremos dejarnos de recuerdo.

Las noches parecen un tornado,
donde soñar es la única opción de estar a tu lado.
Me pesan los momentos, más que los besos sobre tu cuerpo.

Hablas de curarme cuando tu me has roto,
Cuando has abandonado nuestra suerte en el fondo de un pozo,
Donde has quemado nuestro amor y ahogado nuestras fotos. 

Y ahora me hablas de lucha antes que de abandono,
sin saber que una retirada también es una victoria para los dos. 
Tantas veces en guerra por nosotros, por no saber diferenciar
el amor dentro de nuestros ojos. 

Me perdí y al perderte a ti me encontré.

No he sido capaz de encontrarte una vez más,
solo para confesarte lo que nunca sabrás. 
De piezas inconexas están llenas los corazones,
y no puedo conectar con el verdugo de mis emociones.

Hablas de curarme cuando tu has roto,
Cuando has abandonado nuestra suerte en el fondo de un pozo,
Donde has quemado nuestro amor y ahogado nuestras fotos. 

viernes, 17 de abril de 2015

De evolución y otros retrocesos

Hace una semana estaba en el mismo punto que estoy ahora mismo. Por eso siempre me han encantado los jueves, aunque me empeñara en lo tristes y difíciles que son los lunes. Tirada en una enorme cama de matrimonio que tengo para este cuerpo tan pequeño y este corazón tan solitario desde que no estás tú. Porque desde que no estás tú se ha fundido la caja musical que me hacía bailar al son de las luces de tu sonrisa. Se han apagado las farolas de la calle donde te cantaba con fuerza y sin vergüenza todas las canciones que a ti me recuerdan. 

Joder, que me pesaban tus recuerdos como quien mata alguien y se queda con el cuerpo. Me dolían tus mordiscos como los de un perro rabioso que deja cicatrices con las magnitudes de un seísmo. Era como si yo fuera la que estaba muerta, sin tener en cuenta que había mundo detrás de tu puerta. Porque eso me diste, portazo y cuenta nueva, y yo que siempre fui de tachar antes de usar el tipex, intente hacer mejor letra sobre todo lo que ya habíamos manchado. Analice mis errores, antes que los tuyos, te perdone, y dejé de anclarme en el pasado. Y que todo lo que nos ha pasado nos sirva de lección para no borrarnos.

Por eso hace una semana lloraba, mientras hoy sonrío cuando veo el panorama. 

viernes, 10 de abril de 2015

Incodicionalmente le puede a la mente

A este blog lo llame Vazio Existencial porque sentía tu ausencia ligada a mi esencia; intente arrancarte de ella, arrancarme la pena, arrastrarme hasta tus venas, adormecer la agonía, ausentarme de tu día a día, tapar todos los malditos agujeros que había dejado en mi alma tu melancolía. Porque todo lo que tu hacías,,, a mi, me dolía. Me dolía el pecho de pensar en lo que hubiera sido tu vida junto a la mía. Te quería, te quería Laura, te quería para mi sin importarme nada más. Ni tu rutina, ni mi vida, ni tus manías, ni todos los errores que cometimos durante no se cuantos días.

Pero no sientas pena si algún día lees esto, porque ahora se que siempre te voy a querer. No es una cuestión de coces, ni de errores, ni de cuantas veces intentemos joderlo, no sería tan difícil sacarnos respectivamente de nuestras vidas,,, si no hubiera una parte de destino que nos ha unido. Yo ya me he cansado de luchar en batallas perdidas de antemano, lucha tu si puedes que yo ya lo he dejado. Si siempre vuelves o acabo volviendo es porque realmente mi vida es mejor cuando tu estas en ella. Siempre, y te juro que estás palabras se pueden quedar aquí como un contrato, igual que un tatuaje en mi puto tobillo grabado, siempre vas a poder contar conmigo. Siempre serás la persona que mejor he querido.

Nunca nadie podrá cambiar todo lo que he sentido por ti, ni todo el amor que nos hemos dado, todo el dolor que nos hemos causado, todas las noches que te he llorado, todos los días que he pensado en ti y no te he llamado, ni la parte de mi vida que te he dejado. Ni mi corazón destrozado, ni las penas que hemos arrastrado, ni la de sonrisas que nos hemos sacado. Nadie será capaz de matarme y darme vida a partes iguales, tanto, como lo has hecho tú.

Y es por esto, que cuando hablo de olvidarte es,,, de todas las mentiras que me puedo decir, la más grande. Nunca te voy a olvidar, y nunca vas a olvidarme. Pero ya no quiero algo más que lo que puedas darme. No puedo pretender saldar mi deuda eternamente, pero te diré que te quiero como no te ha querido nadie. También te diré, que hoy por hoy, me quiero como no me he querido nunca. Ahora si que no tengo pretensiones, ni expectativas, ni quiero que pase nada diferente de como es nuestra vida, ni que cambiemos planes, ni que nos colguemos en puentes en los que luego nos hundimos. Por eso estoy fuerte, por eso me da igual lo que pase de aquí en adelante. Aunque si que quiero mantenerte presente en mi presente. 

Ya no quiero estar contigo, porque necesito estar conmigo. Te agradezco enormemente que formes parte de este camino. Y que todo lo que nos ha unido no nos separe jamas. 

miércoles, 18 de marzo de 2015

A la tercera soy vencida

Lo siento, pero sigo pensando que te mereces una despedida en condiciones. No puedo volver a escribirte porque algo dentro de mí se ha muerto. Me negué a seguir recreándome en nuestros recuerdos, te baje del altar en el que te tuve demasiado tiempo, borre todo lo que tuviera que ver contigo, deje de lado la autodestrucción de buscarte sin encontrarte, y ahora, por fin, he abierto los ojos que me dedicaba a cerrar ante tus excusas. Me siento libre del poder que yo te daba, me siento reina y no tu esclava. 

La última vez que te vi te leí la cartilla, pero con los dientes cerrados y la boca callada. Creo que fue nuestra última vez de todo o nada. La mejor opción es arriesgar y tener en cuenta que "a veces perdiendo también se gana". Sé que te perdí desde el minuto uno en que me fui, y que todo lo que hemos intentado era tirar de un hilo que estaba atado. 
He saldado mi cuenta, a destiempo y con los intereses de la culpa creciendo exponencialmente. He sentido el mismo dolor que algunas veces te cause, me has devuelto cada situación por la que alguna vez sufriste. Y si te soy sincera, me parece justo. Pero hoy te aseguro que nunca más podrás hacerme daño. Tú me la has dado con creces mientras yo he crecido y hoy por hoy estoy tan lejos de tu alcance como alguna vez yo lo estuve de tu abismo. 


Ya no hay despecho, no hay dolor, ni rencor, ni rabia, ni culpa, ni siquiera recuerdos recurrentes, ni discursos elocuentes, ya no hay puentes, ni planes por las tardes. No hay nada, porque tu decidiste unilateralmente  romper el equipo por el que una vez juraste luchar. Y si yo en su día perdí mi palabra tu ahora lo has perdido todo. 
  




Esto me lo hice mientras pensaba: 
- Por ti mientras duelas y por mi cuando dejes de doler. 
                                             Y ahora es mío. 





Y aunque hoy pase página y cierre el libro olvidarte será siempre lo más difícil que he hecho. 

 PD: Y como una carta sin posdata no está entera... Te digo: Para lo que necesites, pero nunca para lo mismo. 


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Esponjas emocionales

Cuando todo a tu al rededor esta mal acabas por romperte tu también. Como si fuéramos una esponja emocional vamos almacenando sensaciones dentro de nosotros. Nos nutrimos de todo aquello que nos rodea, nos alimentamos de experiencias ajenas, las trasladamos a nuestro día a día. Arrastramos sentimientos como cadáveres emocionales y nos encariñamos con la misma piedra, esa en la que hemos tropezado tantas veces. 
Pero no todos somos el mismo tipo de esponja, algunos absorben demasiado y un día se dan cuenta que no son capaces de exprimirse a si mismos. Otros por el contrario tienen una facilidad increíble para volcarlo todo sobre los demás y dejar que se escape la mierda por las rendijas. Algunos parece que tienen una capa de jabón sobre la que todo resbala y nada les cala. Además siempre estarán los que ni siquiera saben que son una esponja. 
Yo he pasado por todo, y más. Por todos los estados intermedios, por los extremos y hasta por los que no se ven. Ahora soy más como una esponja de piedra, sigo siendo una esponja porque todavía absorbo cada sentimiento ajeno. Aunque ahora soy de piedra, porque no dejo que nada me rompa. No dejo que nada me hunda, nada puede rebasar los límites que yo misma me he autoimpuesto. Nada puede doler tanto, nadie puede matarme de nuevo. 

Lo siento, pero he estado en el fondo del pozo, en lo más profundo. He pasado mucho tiempo sin ver la luz. Me he seguido hundiendo cuando ya no había más para bajar. 

Y ahora ya no puedo, no es que me de igual. Es sólo que ya nadie es capaz de perturbar mi calma, ni mi vida, ni mi cama, ni mis heridas. 
Ya se lo que hay debajo del subsuelo y te aseguro que ahí ya no vuelvo. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Mi último as, pero sin mangas

Quería escribirte muchas cosas,,, para luego darme cuenta que me faltan tantas palabras. No se si empezar con lo bueno, o con lo malo. No se si lo que vayas a encontrar aquí sea lo que más te guste, o quizás lo que más te eche para atrás. Pero me vas a encontrar a mi, sigo siendo lo que fui, pero una versión nueva, y tal vez, empeorada, pero más fuerte, más firme, con las ideas mucho más claras y los sentimientos más a flor de piel que nunca. Empezaré con lo malo, para ver si así eres capaz de quedarte finalmente con lo bueno.

No vengas para no volver, ni vuelvas para no quedarte, y no te quedes porque no sabes a donde ir. Hace ya una semana desde que irrumpiste de golpe y porrón por mi puerta, esa que nunca te cerré, pero que no quisiste cruzar. Por favor, te pido que no vuelvas a volverme loca, porque aunque me encanten los juegos ya no tengo fichas para apostar, ni quiero dar un paso en falso para luego no saber donde pisar. Te fuiste,  nunca entendí la razón, pero tampoco te pedí ninguna explicación. Las consecuencias de tu partida fueron tan positivas como devastadoras. Una mañana me desperté con el corazón roto en pedazos, tantos rotos como puntos y aparte en nuestra historia. No podía sentir otra cosa que tu ausencia, tan desoladora como una bomba nuclear en medio del pecho derecho. Porque desde que te fuiste se cambio el sentido de mis días, de mis horas y sobre todo de mi cuerpo. Pensar con los pies, andar con las rodillas desquebrajadas, respirar con el hígado destrozado de tantas noches de Lambrusco. Me faltaba el aire, me sobraban suspiros y necesitaba a toda costa una razón para seguir adelante. Pero tu no estabas, y yo tenía el corazón enterrado en el sótano de un undécimo piso, la cabeza encerrada en tus recuerdos y en el cadáver emocional que arrastraba, como una puta arrastra sus tacones después de una noche de trabajo. Fueron los peores meses de mi muerte, sentía que me moría sin sentir nada. Solo vacío, solo silencio, solo tu ausencia.
Un día de Agosto volvió la música, volvió la vida, volvió el sentido, pero duró tan poco que creo que fue una ilusión. Volviste a desaparecer, pero seguías aquí. Y yo que me creía de piedra, me convertí en arena. Una vez más.

No te escribí nada porque no podía, no tenía nada dentro. Nada absolutamente, y a ti que siempre te había llamado Vizio, te llame Vazio. Septiembre fue un mes en blanco, nada. Otra vez nada. Lo mismo de siempre, la misma mierda. El mismo sin sentido en las agujas de un reloj que se quedaron inmóviles desde tu último recuerdo.
Octubre se planeaba como un vuelo sin alas, el días 5 un sentimiento me explotó en la cara, dos años son demasiado tiempo para no cambiar lo que siento por ti. Decidí que no tenía que cambiar eso, que tenía que cambiarme a mi. Y emprendí ese vuelo que tanto miedo me daba, y es que yo había cambiado tanto sin darme cuenta. Pero necesite cambiar mi vida, tirar esos malos hábitos, dejar de escudarme en lo que no sabía y empezar a aprenderlo. Cambie mi vida, y a día de hoy la admiro, y te admiro por todo lo que pude conseguir gracias a ti. Llevo un tiempo sola, de soledad total, no sabría que adverbio utilizar, si suficiente, bastante, mucho o demasiado. Pero la verdad es que es algo que ya no me asusta, ni me da miedo. Así que empecé a querer esa soledad autoimpuesta de manera incondicional. Y la verdad es que conseguí que nada doliera tanto. Nada podía matarme y darme vida a partes iguales tanto como lo hacías tu. Te quería de vuelta en mi vida, de la manera que fuera, de la forma que quisieras, pero de vuelta. Sin embargo, Octubre tampoco fue nuestro mes.
Y cuando ya había perdido toda la fe en que volvieras, y había decidido hacer mi vida mejor para más adelante buscarte. Apareciste, esta vez ya no era música para mis oídos. Esta vez lo era todo, o quizás esta es otras de esas veces de nada. Lo que se es que llevaba siete meses sin sentirme así de viva, así de feliz. Solo con un fragmento de nuestra película.
Me devolviste a la vida, una dosis de azúcar para el bajón de un diabético, como un electroshock cuando estas en parada cardíaca, como una inyección de adrenalina en medio del corazón.

Pero ahora otra vez estás sin estar, y yo sobrevivo sin vivir. Una semana de ansiedad, desconcierto, alegría, tristeza, desesperación, felicidad en estado puro. Otra vez sintiendo este dolor que desgarra cada parte de piel. De vuelta a la vida, pero a la vida sin ti. Lo siento, pero esto no lo quiero. Me encanta, pero no lo puedo soportar. Yo que nunca te dije o todo o nada. Que nunca quise ponerte entre la espada y la pared por si elegías algo diferente a mi,,, te digo que o todo, o algo o vete. Vete por donde has venido. Sigue tu camino sin mi, lejos del mío.O quédate a mi lado y lucha como una valiente.


Te he esperado tanto desde que te fuiste, y probablemente te siga esperando. Mi último pensamiento al acostarme y el primero al despertar. Durante tantos días que perdí la cuenta en el 109. He intentado tenderte puentes, no puedo obligarte a cruzarlos si no los ves seguros. No se que te ha hecho volver, pero si es ver si sigo aquí, aquí sigo, igual que cuando te fuiste. Igual que cuando volví yo ahí estabas. Igual que cuando me fui y volví a volver, ahí estabas. No me voy a ir, lo sabes. De nada me sirve el orgullo cuando he perdido todo en ti. Pero no puedo ponertelo más fácil. Si quieres volver, demuestra tu valor, igual de transparente que te muestro yo el corazón. Da un paso hacía adelante y dejemos de dar pasos hacía atrás. No te pido nada, porque no me debes nada. Así que lo que quieras darme en tu mano esta. No voy a negarte nada, más facilidades no te puedo dar.

Ahora tu elijes, yo tengo clara mi elección desde el día que te fuiste. Te elegiría una y cien veces.