martes, 3 de diciembre de 2013

Metas Inalcanzables

Dijo que hoy era uno de esos días en los que andaría sin otra meta que mi norte. Pero hoy es, al fin y al cabo, solo uno de esos días. Uno de esos en los que cree que pasaría menos frío conmigo que de su armario cualquier abrigo. Uno en el cual nos abrazaríamos como si no hubiera mañana, porque los mañanas siempre huelen a despedida, y las despedidas están más que agotadas entre nosotras. Que lastima que siempre nos venzan 700 km cuando llegamos a estar cerca de la meta, y cerca de todo lo que quiero desde hace tanto tiempo que no se cuantificarlo. 

Porque a mi se me enredan los sentimientos entre sus piernas, y me quedo esperándola mirando mi puerta abierta. No confío en mi, pero a ella le tengo pavor, no quiero que nos rompamos, una vez más, el corazón. Aunque es cierto que es la adicción más grande que sigo teniendo. A veces fumo para intentar olvidarla, pero cuando su nombre rima con olvidar es imposible hacer otra cosa que no sea recordar. 

Y es que creo que, a veces, nos hablamos por adictas, es el corazón el único que lo dicta. Pero a veces es de siempre, es de que no quiero vivir sin que ella esté presente. 

Mi problema nunca has sido tu, mi problema es el sin ti. 

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