Te pido perdón porque he hecho cosas mal, para no variar. Siento haberte mentido, pero a veces uno miente por cobarde, y otras por hacer cualquier cosa para no perderte. Lo hubiera dejado todo por ti una y cien veces, pero cuando yo quiero, tu no quieres. Y no me importa ser valiente, lo que me jode es serlo si así te pierdo.
Puede que yo haya acabado dejando pasar casi tantas cosas como tu, he intentado justificarte con argumentos que ni siquiera a mi me parecían coherentes, he intentando entenderte, he intentado quererte. Pero siempre has sido hermética y esquiva si hablamos de nosotras, he pasado tiempo sintiéndome culpable, intentando enmendar mis errores del pasado, pero no puedo, ni quiero sentirme así, ni retroalimentarme de este dolor, porque esto empieza a convertirse en algo dañino para mi integridad emocional. Así que espero que entiendas que esta vez me voy, y me voy de verdad.
No es una llamada de atención, ni la última carta que tengo en la manga, ni nada parecido, es mi despedida, en donde me despido,,, de ti. De la idea de nosotras, quiero que seas feliz aunque sea con otra. Yo ya no tengo lo que quieres, ni lo que necesitas. Y es que "Mis palabras no valen nada y mis actos demuestran que no soy leal" y con esas palabras me quedo,,, tatuadas a fuego en lo más dentro del pecho.
Una vez me preguntaron:
"-¿Que necesitas para olvidarla?"
-Que se enamore de otra mujer.
Y espero que eso ya haya pasado, y que te borre ella las huellas (mi eufemismo de cicatrices) que yo te he dejado.Yo por mi parte me arranco las costras como si así tus heridas dolieran menos. Lo de desangrarme lentamente ya no es una opción que este en mi repertorio de torturas amorosas. No me queda más sangre en el cuerpo para que me siga latiendo el corazón.
Ya no diré "Te voy a olvidar" o "Ya no me importas" porque me prometí no mentir más con esas cosas, mantengo la firme convicción de que es imposible olvidarte, y aunque me duela, me alegro. Siempre serás especial y no tengo motivos férreos para quererte olvidar, pero es cierto que necesito centrarme y alejarme de este torbellino kaotico que va arrasando con todo lo que tengo, con todo lo que soy. Me tira demasiado el pecho para hacer cosas que mi cabeza no le deja, de ahí mis contradicciones. Y seguramente acabe dando coletazos y coces, y tropiece una y cien veces, no solo no aprendo de mis errores, si no que soy reincidente. Y puede que acabe escribiéndote, pero es mi manera de no olvidarte. O puede que no te escriba porque me pese más la nostalgia que las ganas. Quien sabe, si no lo se ni yo.
Y me encantaría que supieras cuanto te quiero, cuanto te he querido, de que manera me he dejado el corazón por tu culo. Que seguro que te he querido mucho más de lo que puedas llegar a imaginar. Me hubiera gustado que pudieras ver y saber muchas cosas. Pero a veces, uno también se calla por cobarde. Supongo que ahora que es sin pretensiones, te puedo decir que he pensado en ti cada día desde que te conocí, y como si una broma del destino fuera, siempre algo me recordaba a ti. Sevilla, la ciudad que me robo algo que era mío. Y no hablo de ti, porque tu nunca fuiste mía, hablo de mi corazón. Te lo llevaste en ese tren y nunca más volvió.
Intentaré dejar de hacerte daño, y parece que te hago más daño cuando estoy que cuando me voy. Todo en mi cabeza siempre son conjeturas sobre ti, nunca se lo que piensas, ni lo que quieres decir, tus actos son interrogantes de tamaño gigante. Por mi parte, te pido por favor que dejes de hacerme daño tu. Te he llorado demasiadas veces, he ido a entierros sentimentales que llevaban tu nombre escrito, he hecho duelo por tu ausencia como si tu fantasma fuera capaz de perseguirme hasta el infierno. Pero ya no puedo más, tengo un limite y no puedo aguantar más, si todo era una prueba enhorabuena, no la he pasado porque no soy tan fuerte como parece. Yo también necesito cosas aunque nunca las pida. También rehusó de otras porque me rompen el alma poco a poco. Como esto.
Se me da fatal escribir cartas de despedida, porque nunca les quiero pones un final. Escribiría cualquier cosa con tal de no acabar. Me cuesta demasiado, porque no escribo por orgullo o rabia, te escribo porque estoy triste y cansada. Aunque siempre algo dentro de mi dice "Aguanta un poco más, que todo cambiará", pero todo sigue siempre igual.
Esta es mi despedida, y espero que nuestro final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario