Ya ni siquiera escribo para decirle que vuelva, si no que no me imagino mi vida sin ella al borde de la cuerda. Especialista en tensiones y en hacer las cosas con los cojones. Me duele casi más veces el estomago que el corazón, dicen que es estrés yo se que es el no poder verla, se me cierra el cuerpo si ella no abre esa puerta. Y aquí me quedo con el corazón en un puño, latiendome la mano, buscándote dentro de cada pedazo. Ya no se hacer promesas desesperanzadoras, ni decir mentiras a deshoras, si pensar si yo me tiro tu no lloras. Porque no creo que ella quisiera ya tirarse conmigo,,, ni del borde de mi cama, ni del fondo de su abismo. Ni conocer mis secretos más íntimos, ni volver a confiar en mis intenciones, ni dejar de destrozar este par de corazones. Será que siempre quedan los pedazos de lo que pudo ser, y que esparzo cada uno de esos cachos por los poros de su piel. Aunque ya no me quiere, eso es cierto, y será una de las pocas cosas en las que acierto. Al menos ya nunca como antes.
Te soñaré, a ver si algún día decides volver, y no volver de venir, sino volver de quedarte para siempre.
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